Sobre este episodio
Que el pez grande se coma al más chiquito es simple biología. Pero nuestras fuentes indican que quizás de manera excepcional en las investigaciones de corrupción que aun no llegan a los medios, de manera excepcional, los peces pequeños se han organizado para fuñir a los grandes. Esta vez se invierten los papeles. Desde los fatídicos doce años de Balaguer la manipulación y la intervención política en el sistema de justicia hizo que en los casos más sonados aparecieran como responsables solo los bigañuelos. La sociedad se pasó décadas reclamando la aparición de “los auténticos responsables”. Tanto que esa frase “los auténticos responsables” se convirtió en una muletilla de ruedas de prensa. Desde los asesinatos sonados, hasta los casos de corrupción más sonados, nuestro sistema de justicia no pasaba del primer nivel, y los cerebros y autores intelectuales, los reales beneficiarios del delito se quedaban en la especulación publica sin que nadie pudiera señalarlos sin incurrir en un delito. Con frecuencia me han escuchado decir que puedo señalar a fulano o mengano como ladrón porque antes lo ha hecho un juez, pero el numero de los grandes señalados por la justicia es muy chiquito. Lo que viene es grande y es grande porque la justicia está negociando con los chiquitos. Los fiscales han aprovechado lo que se llama “el criterio de oportunidad” tanto en el caso Coral, como en el caso Medusa. Pero vienen casos y cosas nuevas. En este momento existen por lo menos dos investigaciones sobre casos de la pasada administración en las que los bigañuelos han devuelto la borona que les tocó a cambio de suministrar información de quienes le tocó la paca. Como yo no me desespero, le voy a mandar el calendario de Thamara a los que pregunten quiénes y cuándo. Por ahora disfruto el hecho de saber que gente que se sintió intocable está temblando por lo que han dicho y pueden decir trabajadores que alguna vez consideraron insignificantes. Esperen la bulla que viene por ahí.