Sobre este episodio
Cuando leímos que Francisco Pagán había adquirido una finca de mas de 3 mil tareas en manos del Banco de Reservas por una suma menor de 6 millones de pesos indicamos que era parte del sistema de apropiación del Estado creado por el PLD en el que el Reservas y el Banco Agrícola fueron usados para que los dirigentes de esa organización hicieran fortuna. Entonces no sabíamos que el cuento iba a más y que la finca en realidad era una cantera de la que se podía extraer cinco millones de pesos cada mes o sea que lo que el señor pagó lo multiplicaba mensualmente. Eso señores es corrupción entre funcionarios porque el gerente del Reservas que vendió sabía lo que estaba haciendo. Ese tipo de corrupción ha sido parte de la vida dominicana desde hace 60 años porque nuestros políticos de todos los partidos llegan al poder a “hacerse” y esa es la palabra conocida. A esas personas los electores no le importan hasta que llegan las elecciones y las condiciones de las comunidades afectadas por sus intereses tampoco. Ayer Alfredo Pacheco, Rogelio Genao y Máximo Castro Silverio se pusieron de acuerdo para meternos de manera fraudulenta un código penal que solo cumple las expectativas de ellos mismos y de los intereses que sí representan. Como habían sido advertidos de la irregularidad del entuerto que conocieron en diciembre usaron el tigueraje legislativo para someter otro proyecto, crear una comisión y darle 24 horas para rendir un informe y volver a conocer este proyecto “nuevo”. Tengo el texto del proyecto nuevo y es el mismo ya rechazado con cambios cosméticos. Como tengo casi 40 años de periodista le puedo poner ejemplos muy conocidos de tigueraje político-legislativo pero en este espacio no hay tiempo para eso. Pero agárrese de todos los contratos de Odebrecht en el país y eso debe ser suficiente. Un solo ejemplo fácil: El proyecto para crear el Museo Trujillo en San Cristóbal presentado por un diputado de apellido Guerrero que en su ultimo párrafo indicaba que todos los bienes de la familia Trujillo pasaría a ser administrados por la fundación Trujillo y el presidente de esa fundación era nada más y nada menos que el nietisimo que anda por ahí en búsqueda constante. Un museo lo crea cualquiera que tenga dinero, pero aprobado por una ley de ese fabuloso congreso el nieitisimo y sus socios crearían tremendo enredo en el Estado dominicano al reclamar los bienes de la familia Trujillo Pacheco y sus socios armaron ayer otra jugarreta de espaldas al pueblo que los eligió vamos a ver cuánto nos cuesta.