Sobre este episodio
Dentro de 18 horas empieza un año nuevo. En el canon periodístico no es noticia porque es el hecho natural del calendario y por tanto un hecho que ocurre fuera del control humano. Pero hay una parte humana del año nuevo que puede ser la esperanza, el optimismo o el pesimismo con que los seres humanos enfrentamos el porvenir y que increíblemente siendo un hecho subjetivo nos afecta: El mismo vaso puede verse medio lleno o medio vacío dependiendo de la perspectiva individual. Al despedir este 2021 quienes hemos luchado por el país más justo y la sociedad más equitativa, de seguro vemos el vaso medio lleno. No nos faltan razones. Las acciones del ministerio público han sometido a una decena de ex funcionarios y a dos hermanos del expresidente de la República Danilo Medina, en una acción sin precedentes en la vida dominicana. El gobierno de Luis Abinader ha destituido a siete funcionarios, entre ellos tres ministros, por casos de corrupción. Quienes ven el vaso medio vacío están preocupados por la ruptura de la impunidad tradicional establecida desde la caída de Trujillo en que los desmanes de un gobierno o de un ciudadano contra la cosa pública terminaban con el borrón y cuenta nueva. Hoy dos informaciones escritas con letras chiquitas y fuera de la primera página evidencian esta perspectiva: Por un lado está el listado de bienes incautados a Alexis Medina Sánchez entre los que hay 27 inmuebles pero entre los que destacan los vehículos de lujo como Porshe y Maseratti. Bienes adquiridos con fondos producto de sus operaciones mafiosas con el estado y en perjuicio del erario. Por otro lado, la decisión del doctor Enmanuel Esquea de no cobrar por los servicios profesionales de su informe sobre el contrato del peaje sombra que permitió una negociación menos onerosa al estado. Una puede estar en desacuerdo con la forma en que el gobierno finiquitó el dichoso contrato pero tiene que saludar a la persona que actúa en favor de lo público que es de todos sin buscar lo suyo. Esas son las dos formas de enfrentar la vida pública y no hay un término medio. De una acción y la otra y del liderazgo que fomenta una y otra perspectiva depende el futuro de nuestro país. Hace exactamente 60 años que un presidente americano dijo, en medio de la guerra fría, “no pregunten que puede hacer tu país por ti, sino que puedes hacer tu por tu país”. Como siempre andamos en arritmia histórica es quizá el momento del relevo del pensamiento en la República Dominicana. Los jóvenes dominicanos protagonizaron el cambio posible. Quizá en lo adelante los jóvenes dominicanos puedan protagonizar el cambio real.