Sobre este episodio
En nuestra historia reciente no hemos tenido crisis institucional más relevante que la cancelación de las elecciones del 16 de febrero del 2020. Los titulares de los diarios de la jornada revelan el drama de unas elecciones suspendidas a las cuatro horas de su inicio y la alocución del presidente de la JCE indicando que un grave fallo técnico había forzado la decisión. No hubo una investigación de ese proceso ni se establecieron responsabilidades a pesar de que las jornadas de protestas que movilizaron a miles de jóvenes de todo el país exigían la renuncia de los miembros de la JCE liderados por el doctor Julio Cesar Castaños Guzmán. Supongo que ustedes recuerdan el show montado posteriormente en el que resultó apresado un técnico de Claro que fue torturado y la persecución contra un coronel que tenía un mes en la escolta del hoy presidente. Si ustedes hacen un esfuercito Google les refrescará la memoria. Traigo esto a colación para recordarles que ni el PLD ni la Fupu se sumaron a la demanda generalizada de la sociedad por una JCE más transparente. El tema se zanjó con la salida del director de informática y su sustitución por el actual titular el señor Jhonny Rivera. Los partidos de oposición que antes era el partido de oposición nunca se habían sentido incomodos con la JCE a pesar de que el fracaso del voto automatizado nos costó solo en equipos que no se usaron 19 millones de dólares. Los contribuyentes pagamos 11 mil millones de pesos para garantizar las elecciones y enderezar el entuerto que provocó 21 días protestas. El PLD y la FUPU no dijeron nada. Hoy todos los diarios traen la presión de ambas organizaciones ante el intento de la JCE de evitar la campaña a destiempo y los topes de gastos que han hecho que participar en política sea un tema para ricos, narcos y riferos. Esos mismos partidos, el PLD y la Fupu, tienen un campaña permanente en contra del proceso de reorganización de la dirección de informática para acogerse a las recomendaciones de varias organizaciones internacionales que observaron el proceso que terminó el tollo electoral del 2020. Yo no sé si fue que se acomodaron en el desorden o simplemente no entienden que la transparencia no puede ser desplazada por la truculencia. Pero en fin fue al truco a lo que se acostumbraron.