Sobre este episodio
Supongo que alguien se sorprenderá al saber que Danilo Medina decidió quedarse en la presidencia del Partido de la Liberación Dominicana. Por aquí dudamos de su renuncia no a la presidencia del partido sino a la exhibición del poder que esto le da, desde el primer día en que se hizo público su decisión. Si recuerdan a tan solo unas horas de la noticia ya Robert de la Cruz andaba buscando firmas entre los miembros del Comité Central para pedirle a Medina el sacrificio en aras del bienestar de la organización. Entonces dijimos que lo que quiere Robert es lo que quiere Danilo. Francisco Domínguez Brito fue el único que formalizó su aspiración a la dirección de los morados y Danilo se reunió con él. No sabemos de qué hablaron pero Dominguez Brito no es un hombre levantisco, no lo ha sido y no tiene porqué empezar a serlo. Si es cierto que las lealtades del asistente De la Cruz se dividen entre Medina y Francisco Javier García que ya anunció su aspiración a la presidencia de la República, para la que está impedido Medina, Robert está administrando el poder en ese partido. Danilo Medina es ahora un hombre solo y es posible que su pasión por el poder sea su única compañía. Después de Balaguer es el único que se ha atrevido a pretender un tercer periodo por encima del mandato constitucional. Hay que recordar que a pesar del impedimento sus colaboradores cercanos insistieron en que tenían las condiciones para la modificación constitucional y que se quedaría en el poder. La presión local e internacional le doblaron el brazo y el resto es historia. Ese hombre que se aferró al poder con uñas y dientes condujo a su partido a dos derrotas consecutivas señalando los peores candidatos presidenciales que se puedan pensar. El PLD cayó un 52% en sus manos y parece que morirá bajo su tutela.