Sobre este episodio
En unas horas se conocerá la medida de coerción contra 6 imputados en el caso Coral y el ministerio público pedirá prisión en un caso de corrupción que desde afuera se ve simple. El general Cáceres y sus socios habrían creado una escala piramidal con cinco o seis beneficiarios únicos. Este caso tiene un modus operandi diferente a los ya conocidos que se han caracterizado por el control de las compras públicas en el caso del pulpo y el pulpo eléctrico y por la apropiación del presupuesto en el caso del Fomper. Hay situaciones como la compra de asfalto absolutamente onerosos al estado que quizá ni lleguen a los tribunales porque esos contratos fueron hechos para perjudicar al estado y hablamos de miles de millones como si fueran hojas de palo. La corrupción llevada a su máxima expresión en el gobierno de Danilo Medina solo es posible por la garantía de impunidad de un sistema de justicia que empezó a construir Leonel Fernández y al que Medina le dio el tiro de gracia al posicionar a dos miembros del Comité Central de su partido en la presidencia de la Suprema Corte y en la Procuraduría General de la República. Por el contrario la designación de la doctora Miriam Germán y de Yenny Berenice Reinoso y Wilson Camacho ha permitido la instrumentación de expedientes y el camino a los tribunales y a las cárceles en los casos ya citados. Ese ministerio público independiente es sin duda uno de los logros visibles de Abinader que le ha tocado gobernar en medio de una pandemia y con una crisis económica sin par. Otro logro importante es el ojo avizor para evitar la corrupción en su propia gestión expresado en la destitución de varios funcionarios dos de ellos ministros. Hace tres semanas entendíamos que el presidente debía ejercer su liderazgo en el caso de las tres causales y el optó por la democracia y el respeto a las decisiones de los diputados que votaron en un 99 por ciento en contra de los derechos de las mujeres que el Abinader dijo favorecer. Al presidente que se prepare porque esa libertad permitió a los congresistas eliminar la responsabilidad penal de los partidos políticos y la coalición de funcionarios del Codigo penal y sobre todo reducir al mínimo la penalidad por corrupción. Nadie duda que el PRM se sumó a la construcción de la cama de la impunidad pero nadie recordará a Alfredo Pacheco que será un oscuro personaje de la historia. Lo que se recordará es que ese tollo se hizo en la gestión de Luis Abinader.