Sobre este episodio
A lo largo de la jornada de ayer recibimos por distintas vías las lamentaciones ya escritas ya en videos de personas que lamentaban el respaldo masivo a los dos conciertos de Bad Bunny. En todos los casos se trataba de comentarios que entienden que el archifamoso artista boricua y sus invitados representan un atentado a la moralidad pública y a las buenas costumbres. La realidad es que el olímpico se llenó y que miles quedaron fuera y que quienes asistieron y pagaron hasta 70 mil pesos por una boleta eran fanáticos del artista y del movimiento del que forma parte caracterizado por el uso de un lenguaje callejero y procaz. O lo que es lo mismo lleno de las malas palabras propias de la marginalidad urbana en Puerto Rico y en RD. Que alguien pague 70 mil pesos por ver a Bad Bunny y le moleste Tokisha es un asunto de gusto porque entre ellos las diferencias son del estilo individual. Las mismas palabrotas y las mismas obcenidades ahora validadas por lo que se llama música urbana. Este país no avanzará hasta que no supere la hipocresía propia del medioevo que sigue normando nuestras vidas. El problema no es que la cosas pasen sino que se sepa que pasan. Y voy a poner dos ejemplos que son de libros porque son los dos temas que probablemente dominen la próxima campaña electoral y son: el aborto y la migración haitiana. El año pasado se notificaron en República Dominicana 12, 304 abortos en hospitales públicos. Técnicamente en ninguna clínica privada se registro ni siquiera un legrado de emergencia. Yo estoy obligada a creer eso porque es el dato oficial pero por sentido común hay que suponer que en el sector privado que cubre a cuatro millones y medio de personas se produjo por lo menos un aborto. El Dato lo tomo de la investigación “Evaluación de Costos Monetarios de Procedimientos de Aborto en República Dominicana: Caso Hospital Materno Infantil San Lorenzo de Los Mina en 2021” de Altaveyda Soriano y cito la investigación para que no digan que me lo inventé. Una encuesta entre estudiantes universitarias da cuenta de que el 39 % de lo embarazos entre ese grupo termina en aborto de los cuales el 42% es inducido. Pero en RD el aborto no existe o solo existe entre las mujeres pobres. El otro tema que dominará la campaña electoral es la migración haitiana irregular porque los conservadores han bloqueado todo intento de organizarla. El 95% de la fuerza laboral en la construcción es haitiana, es el 90% en la agricultura y el 62 en el trabajo domestico. Esos cientos de miles de haitianos yo no sé para quien trabajan pero a lo mejor es para suecos que viven en RD. Ni una cosa ni la otra se resuelve porque la sociedad es hipócrita. Las familias pudientes encubren sus abortos en las clínicas y cada cual quiere sus haitianos protegidos como ya evidenció con la senadora Bournigal. Así que lo de Bad Bunny es lo de menos quienes se horrorizan por Tokisha gastan una pequeña fortuna para ver al boricua. 300 años antes de Cristo Aristóteles dijo que: “No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo” pero aquí parece que es posible.