Sobre este episodio
En política no hay casualidades. Anoche el presidente de la República aprovechó el escenario de la celebración de la independencia de Estados Unidos para decir tres cosas: que en unos días habría ley de extinción de dominio, que habría ley de compras y contrataciones y que su gobierno está comprometido con la transparencia. No creo que fueran frases accidentales aunque parecía que reaccionaba a la intervención del encargado de negocios Robert Thomas quien fundamentó su discurso en la fortaleza de la institucionalidad en la democracia. Apuesto peso a cachimbo de tusa de que ni uno ni otro improvisaron. En la recepción de la embajada gringa había más fiscales que empresarios y más activistas sociales que políticos. Eso tampoco fue casualidad. Habían pasado 8 horas desde que Europa reconociera a la magistrada Miriam Germán con el premio europeo a los derechos humanos y que ella aprovechara el escenario para aclarar que todas las denuncias de irregularidades en la actual administración están en proceso de investigación y que la característica de su vida pública ha sido no estar “a los pies de nadie” No sé si alguien necesita más explicaciones. Hay gente del pasado y del presente que no sabe que ya no se vive solo y que por tanto no están sueltos en la sabana como decía mi abuela. Hemos dicho en reiteradas ocasiones que con la ley de extinción de dominio pasaría lo mismo que con la ley de lavado de activos que el PLD la barajó casi una década hasta que tuvieron que aprobarla forzados desde el exterior. Pues casi está pasando Con la ley de compras y contrataciones pasa lo contrario, quien está forzado a su aprobación es el presidente de la República que sabe que la transparencia es el eje fundamental en la posibilidad de renovación de su mandato de cuatro años. La única posibilidad que tiene Abinader de controlar las ambiciones individuales de los compañeritos de su partido locos por hacer negocios es una ley y un equipo que en función de esa ley les controle. Abinader no se puede permitir ridículos como la propuesta de acuerdo fuera de los tribunales del ministerio de educación a un suplidor que con razón o no objetó una licitación. Cuando pregunté a un faculto sobre ese acuerdo me dijo nada que haga será ni legal ni transparente. No puede ni ofertar nada ni agregar nada que no estuviera en el pliego original. Pero Educación lo hizo. El mensaje está claro y la conveniencia también. El país está en un momento histórico pero los políticos no lo saben.