La dictadura perfecta (Luis Estrada) no se limita a satirizar el poder: lo desnuda. Desde el humor ácido, la película expone la maquinaria mediática y política que fabrica verdades a conveniencia, en un retrato que, aunque profundamente mexicano, resuena en toda Latinoamérica.En este corte ampliamos la conversación hacia la filmografía de Estrada, un cine incómodo que insiste en mirar donde muchos prefieren no hacerlo.